“El silencio me hizo más severa con la escritura”

Odette

Entrevista a Odette da Silva


 

En tu poemario Contra el viento del norte (Sudaquia Editores, 2016) escribes que el libro emergió de la dificultad de dar con la palabra justa, tanto en tu lengua materna como en el finés y el sueco (las lenguas de Finlandia). ¿Sientes que al escribirlo encontraste lo que buscabas?

Digamos que el poemario está escrito con las palabras menos inadecuadas. Me temo que son éstas—no las justas—las únicas palabras que puedo encontrar. La palabra justa, tal como la entiendo, dice lo que tiene que decir sin dejar residuo. En mi escritura nunca consigo esa absoluta conformidad.

¿Cómo afectó en tu escritura vivir rodeada de una cultura marcada por el silencio?

El silencio me hizo ver algo sagrado en la página en blanco. Hay momentos de silencio que indican profunda comunión, intimidad, y no merecen ser interrumpidos por un comentario cualquiera. De igual modo, no vale la pena sacrificar la blancura del papel para anotar cualquier línea. El silencio me hizo más severa con la escritura.

A lo largo del libro sentí como lectora la extrañeza de quien vive un proceso de desarraigo. ¿Es la poesía una casa segura?

No lo sé. Si la poesía es casa segura, podemos reconfortarnos en la idea de que tenemos alguna suerte de refugio tras despedirnos de todo lo que solía sernos familiar. Pero hay algo que me repugna de esa idea… Quizá la imposibilidad de abandonar incluso ese refugio para abrazar lo que sea que nos aguarde fuera.

Tu libro está escrito en español con apariciones inquietantes de palabras suecas y finlandesas. ¿Qué quieres provocar en el lector?

Uso palabras extranjeras por la misma razón que uso palabras en español: en dada circunstancia, me resultan las menos inadecuadas. No las uso para ejercer un efecto particular. Claro que esto no impide que el lector pueda sentir, por ejemplo, un cierto desconcierto ante ellas, un desconcierto que armoniza con el trasfondo del libro.

Las estaciones, especialmente el invierno, junto a una fauna y una flora muy particulares, son el escenario por el cual transita la voz poética, acercándose y distanciándose de su entorno, siempre con una mirada crítica y a veces desconfiada ¿Qué me puedes contar de esto?

El invierno, el abeto, el erizo, tal como los encontré en Finlandia, despertaron en mí una intensa extrañeza. Creo que la extrañeza es condición necesaria para la aparición de la palabra poética. También creo que la palabra poética, por desconfiada o crítica que parezca, intenta salvar la distancia con el mundo.

Por experiencia propia, pienso que uno comienza a sentirse bien en un nuevo entorno cuando logramos volverlo “nuestro”. En el libro dices: “A falta de Dios,/ nos salvará la pintura en las uñas de los pies,/ la ginebra en la toronja./ Sobrevivirás porque un borracho me dice you’re kinda cute./ Sobreviviré en tu tatuaje,/ tu cigarrillo mentolado./ No acabaremos en las vías del tren./ Los ojos de David Bowie nos devolverán a la noche,/ donde pertenecemos./”. ¿Es la literatura capaz de convertir lo ajeno en algo “nuestro”?

El poema que citas está hecho de mi experiencia, pero también de lo que la trasciende: la noche mencionada al final. En cierto modo, me apropio de esa noche al escribir el poema; a su vez, el poema entrega esa noche al lector. En el mejor de los casos, la literatura desdibuja—o procura desdibujar—la distinción entre lo nuestro y lo ajeno.

Estás por publicar un nuevo poemario titulado Poemas bajos/Nether poems. Porque sé que lo escribiste en Holanda, hago la asociación del título con Países Bajos. ¿Es el desplazamiento a nuevos territorios un “trigger” para la escritura de un nuevo libro?

Para mí, lo es. El desplazamiento hacia un territorio nuevo—Holanda en este caso—restituye la mirada extranjera, una sensación de disconformidad ante el mundo, que me estimula a escribir, a intentar darle algún sentido o alguna forma a la geografía, la cultura y los encuentros humanos que percibo a través de esa mirada.

En este libro hay algunos poemas en inglés y otros en español y escribes: “todos se rehusaron a ser traducidos”. Hay continuidad con el tema del lenguaje como elemento distanciador o quiebre en la identidad. Pensé que me sería incómodo pasar de un idioma a otro durante la lectura pero, para sorpresa mía, terminé sintiendo alivio al poder descansar de ambas lenguas y sorprenderme de nuevo al reencontrarlas. Luego me pongo en el lugar de un lector que solo hable alguno de los dos idiomas y, claro, ocurre lo mismo que cuando se llega a un nuevo país y a una nueva lengua: uno queda por fuera. ¿Es esta tu intención?

En realidad, no. Cuando empecé a trabajar en Poemas bajos/Nether poems, me sentía tan a gusto escribiendo en inglés, que lo natural habría sido prescindir por completo del español. Pero no quise desvincularme poéticamente de mi lengua materna ni de los lectores hispanohablantes. La decisión de escribir en forma bilingüe obedece, pues, a la intención de incluir más que de excluir.

Algunos de tus poemas tienen rima. ¿Es la métrica algo que te importa a la hora de escribir?

Más que la métrica como sistema, me importa la musicalidad—no necesariamente reglamentada—del poema. La cadencia de las palabras tiene una expresividad que el lenguaje, considerado conceptualmente, no tiene; una expresividad más primitiva, más intuitiva. Al escribir, atiendo al ritmo o a la melodía que las palabras producen.

¿Con quién habla la voz poética de Poemas bajos/Nether poems?

Como en mis poemarios anteriores, la respuesta varía dependiendo del poema. Hay poemas en los que mi voz conversa con lugares o atmósferas, otros en los que conversa con personas o personajes. Hay poemas que son una especie de confesión ante un ser desconocido. A través de este diálogo cambiante, procuro tocar al lector.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora? 

Ahora estoy en ese período de indeterminación que precede el nacimiento de un nuevo proyecto. Es un período que he aprendido a apreciar. Tengo pendiente revisar una especie de diario que escribí en Cambridge (Reino Unido) durante una visita académica en 2013. Es una suerte de poema largo escrito totalmente en inglés.

¿Compartirías un poema inédito?

He aquí un fragmento del diario de Cambridge:

Sunday, March 24th

There was snow. Lots of it. And it felt like minus seven.

There were clean clothes inside my drawer. There was a whole new week of clean clothes inside my drawer.

There was an old tree I should’ve mentioned before. A magnificent old tree standing in front of King’s College. Its branches came down very close to the ground and then up again. It was surrounded by flowers. Flowers covered in snow.

There were American pancakes made by Brits. Freshly made on the premises. They weren’t fresh. They were almost inedible. Neither maple nor bacon could do the trick. Not even bacon.

There was a kind man trying to teach me some science.

There were things I would never grasp.

There was Eratosthenes measuring the circumference of the Earth and there was Euclid demonstrating the infinity of prime numbers.

There was Sir Isaac Newton and there was Charles Robert Darwin walking these streets. Brilliant minds. Pride of Cambridge University.

There were anonymous women who didn’t care about science.

There were mothers. I could see their children play.

There was I wondering will I ever be a mother.

There was I wondering will I ever know such love.

There were green-headed ducks and red-beaked swans. Swimming.

There were cold waters to be swum.

Odette da Silva (Caracas, 1978) es licenciada en artes (Universidad Central de Venezuela), magíster en filosofía (Universidad Simón Bolívar) y doctora en estética (Universidad Técnica de Delft). Ha escrito tres poemarios: Escandinavia y otros destinos (2006), premiado en el IV Concurso para Obras de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores; Contra el viento del norte (2016), otorgado mención de honor en el I Premio de Poesía Eugenio Montejo de Editorial Equinoccio; y Poemas bajos/Nether poems (en prensa). También es autora de En busca del lenguaje originario (2011), una disertación sobre la filosofía del lenguaje de Friedrich Nietzsche, The beauty of efficiency in design (2016), una investigación sobre la apreciación estética de la eficiencia.