Poesía: protesta y goce

©Erick Vázquez ©Erick Vázquez

Entrevista a Ingrid Bringas


 

¿Qué significaron Sylvia Plath y Puebla en tus inicios como poeta?

Sylvia es para mí el inicio y descubrimiento de una poesía femenina distinta. Parte de mi adolescencia me dediqué a leer la obra de Sor Juana Inés de la Cruz; Sylvia fue un parte aguas en mis lecturas y estudio de poesía. Por otro lado, Puebla es la ciudad donde crecí y dejé tantas cosas, las dos son representaciones simbólicas que han marcado parte de mi vida y escritura.

¿Cuál es la relación de tu poesía con lo animal?

Mi poesía está relacionada de manera muy profunda e íntima con lo animal, siempre pensamos o creemos que lo animal es un territorio desconocido, cuando en realidad nuestra naturaleza animal está latente en todas nuestras formas.

¿Es lo animal siempre erótico?

Aunque el erotismo pasa a través del filtro de la imaginación, también hay algo de erótico en lo animal: la espontaneidad y la exploración.

Tu obra está atravesada por lo femenino. Por lo femenino en la mujer y lo masculino en la mujer. Desde lo cruel, lo doloroso, hasta lo victorioso y audaz. ¿Qué buscas?

Que no tenga género. Siempre busco hablar desde lo corpóreo, femenino y masculino. También hay algo de andrógino en mi poesía, busco ir mas allá de los estereotipos creados. Deconstruir el género es también explorar, romper esas barreras, hablar a través del cuerpo del otro, del llanto de un hombre o la lucha de una mujer.

También hay humor en tu poesía. Un humor negro, quizás, que nace de la certeza de que casi todo está perdido. ¿Qué opinas?

Sí, en varios poemas hay ese humor ácido. Hay cierta sátira de lo que nos sucede en la vida cotidiana, aprender desde lo irónicos que somos.

En tus poemas encontré un goce por nombrar lo que generalmente la sociedad quiere mantener oculto. Pienso que específicamente hablamos de una sociedad mexicana bastante conservadora. ¿Es ese goce un motivo para escribir poesía?

Escribir es una revolución. Escribimos para no callar, para ser escuchados. Hay muchas palabras y mucha poesía que necesita ser escuchada para liberarnos de ese yugo conservador que seguimos escondiendo. Es una forma de protesta que también es un goce y es motivo de escribir poesía.

Dios en minúscula y lo religioso está también muy presente. Lo místico lo bajas a la tierra y lo pones a la altura de la mujer. ¿O quizás elevas a la mujer a la altura de lo místico?

Me gusta hablar de dios como algo terrenal, hablar de él como algo místico, de la letanía de los cuerpos, hablar de dios y su fragilidad como hombre o como mujer, mas allá de ese eco litúrgico que pudiera hacer referencia.

¿Desde que tocas batería ha cambiado tu ritmo al escribir?

Por supuesto, además de que siempre he relacionado la poesía con la música en su ritmo y melodía. Ahora me he vuelto minuciosa a la hora de escribir, siento que el oído tiene mucho que ver, tanto en la música como en la poesía. Desde que empecé a estudiar música también ha cambiado mi forma de leer poesía, pues decidí empezar a escucharme, a leer a solas en voz alta; no solo mi propia poesía, sino también la de otros autores que admiro.

¿Qué opinas de los grupos literarios? ¿Pierden vigencia con rapidez?

Como iniciación son buenos, con ellos puedes empezar a distinguir las diversas corrientes literarias que se van dando en la actualidad. Aunque, como todo, va perdiendo vigencia, sobre todo en un mundo tan rápido como en el que vivimos, inmersos en la tecnología.

¿Qué representan las redes sociales para las editoriales independientes?

Hace años el mercado editorial apuntaba hacia la hegemonía de las editoriales internacionales o radicales. Gracias a las redes sociales, las editoriales independientes tienen la oportunidad de darse a conocer, arriesgarse y, en muchos de los casos actuales, darle batalla a las grandes editoriales, apostar por nuevos escritores y nuevos lectores. También van confirmando un mosaico variado de dinámicas y posibilidades para el lector actual, que está exigiendo nuevas formas y formatos, nuevas historias.

¿En qué proyecto trabajas ahora?

Estoy terminando un poemario sobre la enfermedad, es decir la belleza de los cuerpos enfermos.

Un poema inédito.

Mujeres que hablan con las manos

 

Hay lugares, donde las mujeres hablan con las manos

Se habitan entre ellas y crean su propio lenguaje

El de los cuerpos y las líneas

Juegan contigo al escondite

Y entre las sombras sus manos deslumbran como flashes

 

Hay lugares donde las mujeres han dejado de hablar

Para sentir la lengua de los otros

Miran con las manos y guían al mundo

Guían al perro

encienden las luces del vecino

 

Una ciudad encendida por una mano que habla

Una mano de mujer te toca la frente

Las dos sentadas a la luz de una vela

Están las manos para entendernos por dentro.

 

Ingrid Bringas (Monterrey, N.L, México, 1985) Colabora en diversas revistas de poesía nacionales e internacionales. Es autora de La Edad de los Salvajes (Editorial Montea, 2015), Jardín Botánico (Abismo Casa editorial, 2016) y Nostalgia de la luz (UANL,2016).