Vicios, descontrol y fronteras

Gladys

Entrevista a Gladys González


Dijiste que comenzaste a escribir, en parte, debido a una desconexión con la cotidianidad escolar y los otros niños en tu infancia. ¿Es algo que se ha mantenido a lo largo de tu vida, esa desconexión con tu entorno?

Si, esa desconexión tiene que ver con la mirada, con la forma en que se presentan los objetos, las relaciones humanas, las diversas cuestiones con las que uno debe enfrentarse en lo cotidiano. Creo que es primordial para un escritor actuar con convicción y fortaleza, escribir no es un oficio simple, y lo que si me parece una condición sine quanon es que un escritor debe ser transparente, una buena persona. Eso se refleja en los textos.

¿Puedes desarrollar un poco esta idea?

Me parece que el nivel de sensibilidad que hay que tener para escribir requiere cierto tránsito por experiencias fuertes, y eso saca lo peor, lo depura y se transforma en fuente de escritura. Yo creo que ambas cosas va unidas. En mi experiencia ha sido así.

¿Acaso existe alguna forma de escribir poesía que no juegue con el realismo sucio?

Sí, hay escrituras más lúdicas, que trabajan con la deconstrucción del lenguaje, la poesía conceptual y elementos de ese orden. A mí no me gusta esa búsqueda, personalmente. Prefiero lo experiencial, lo que es más directo para mí y el lector, porque lo siento más simple y honesto, la unión de arte y vida.

Sueles escribir textos cortos que luego son compilados en libros que también son de breve formato. ¿A qué se debe esto?

Me gustan los poemas sucintos, algo pequeño que diga algo tremendo. No creo que un poema debe tener una gran extensión para ser bello. Siento que los poemas cortos requieren un tiempo mayor para terminarlos, me interesan mucho las imágenes y el trabajo de buscar la imagen precisa, y que, además, otro pueda proyectarse en ella.

En las lecturas que hemos coincidido siempre te escucho hablar de la vida nocturna, los bares, el alcohol, los vicios. ¿Cómo relacionas esto con la poesía?

Creo que los escritores compartimos una depresión endógena, hay un desencanto natural que a veces se encauza en los vicios y el descontrol. Son momentos, idealmente no deben perdurar, o no en la creencia de que es una salvación, pues finalmente un borracho o drogadicto es solo eso.  Lo digo con conocimiento de causa, un escritor debe escribir.

¿Cómo relacionas tu trabajo poético con el cine?

Me gusta pensar en los textos como diaporamas, como pequeñas fotografías de una historia mayor. Me gusta lo cinematográfico en la literatura, el cuadro a cuadro, donde un poema se relaciona con otro, una narratividad intrínseca que une y transforma el libro en algo redondo.

¿Cómo te ha afectado el haber comenzado a publicar y a ganar premios desde muy joven?

Me permitió conocer espacios escriturales y de tertulia de escritores mayores que podría decir están en extinción. Eso es lo que más atesoro, una forma de ver, sentir y vivir la poesía. Algo impagable. He podido viajar y construir amistades con escritores de otras latitudes, conocer escrituras, puntos de vista, a la vez abrir caminos para otros escritores pues la camaradería es esencial. Esto a la vez me hace exigirme aún más, ser más rigurosa y dura conmigo misma. Creo que eso es un plus y a la vez un acto enfermizo pero ambos polos son parte de escribir.

¿A qué poetas de tu generación chilenos recomiendas leer?

Recomiendo no sólo a autores de mi generación sino que de generaciones anteriores también. En Chile hay muy buenos escritores, poetas como: Julieta Marchant, Priscilla Cajales,  Elvira Hernández, Carmen Berenguer, Nadia Prado, Malú Urriola, Soledad Fariña, entre otras, también narradoras como: Nona Fernández, Alejandra Costamagna, Natalia Berbelagua, muchas más. Hay una WEB letras.s5.com, que creó hace años Luis Martínez, donde se puede encontrar a autores chilenos de todas las generaciones.

¿Te interesa lo que están escribiendo los poetas de tu generación en otros países de Latinoamérica, o tus lecturas se mantienen enfocadas en escritores de otras generaciones?

Me interesa actualmente los autores que viven cerca de las fronteras, esas escrituras tienen otra pulsión, la de la urgencia, la precariedad, el cosmopolitismo errante y los sincretismos del lenguaje. La poesía de Bolivia, Perú, Brasil, El Salvador son bellísimas. Estoy preparando con mi editorial una antología de escritores de esas latitudes que no tienen mucha difusión. Mi intención con Ediciones Libros del Cardo es promover estas escrituras. Estas lecturas tienen una raíz en el realismo sucio, que tiene como exponente máximo a mi autor favorito Raymond Carver.

¿Cómo crees que afectan las ferias y festivales de literatura en el mundo editorial hispano?

Son un espacio muy importante donde los escritores y editores pueden difundir sus libros y trabajos editoriales. Las ferias y festivales permiten el diálogo, el acercamiento a lecturas, autores y paradigmas diversos, así como también el reconocimiento de los pares tanto en términos afectivos como profesionales. Generalmente cuando uno viaja también lleva libros de otros escritores entonces el intercambio permite ampliar el círculo de lecturas.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Actualmente trabajo en un libro que habla de los espacios vacíos, de lo que allí ocurrió, por ejemplo, lo que queda cuando las cortinas de un bar bajan y la atmosfera de algarabía, o lo que haya ocurrido, queda en el aire. También estoy gestionando una Feria Internacional de Libro en Valparaíso, donde resido, para el 2017. Esto va bien encaminado pues comencé con una Feria del libro independiente que ya lleva 5 versiones y que tiene una gran afluencia de lectores.

¿Me compartes un poema inédito?

un bar vacío

un bar vacío

el silencio

como un eco


de lo que hay adentro

el bullicio

como un recuerdo


de lo que flota

en el aire

las luces encendidas

las cortinas metálicas

abajo

los candados

oxidados por la sal

los avisos de gaseosas

la publicidad de cervezas

los calendarios

desfasados


entre el tiempo

y el polvo

encuadrados

en la grasa

de la pared

las marcas

de afiches arrancados


que dejaron su forma

en la pintura

como un espacio


entre la nostalgia

y el abandono

el brillo frágil


de un par

de alas de moscas

atrapadas


en las pelusas

del techo

la derrota

de la seguridad


vibrando

como la fotografía

de un antiguo amor

que se vuela

entre los dedos

al cruzar el mar

en un ferry


huyendo a cualquier lado

el problema

no es el lugar

sino uno mismo

tragándose

el alcohol


y la cocaína

tragándose

la elección

de una vida

por el patio trasero

del lado salvaje

el ruido de la calle


el frío

el delicioso silencio

 de un bar cerrado

dos copas

que se chocan

el olor dulce

del bourbon


una mesa

y caminos blancos

que no conducen

a nada

salvo

a un subterráneo


empapelado con queloides

y el canto destemplado

del pájaro de la locura


cierta melancolía

entre el deber


y el placer de vagar


de perder el tiempo


de continuar la ironía

hasta desangrarse

tatuarse

con una navaja oxidada

la misma historia

sin goce


de saborear

la médula de la vida


hasta volverse un idiota.

Gladys González (1981): Doctora y Magister en filología hispánica por la Universidad de Valladolid, Diplomada en fomento de la literatura infantil y juvenil Pontificia (Universidad Católica de Chile) y Licenciada en educación con mención en castellano y pedagogía en castellano (Universidad metropolitana de ciencias de la educación). Ha publicado: Pequeñas cosas (2015- 2016, compilación de obra, primera, segunda y tercera reimpresión, Ediciones Libros del cardo, Chile), Calamina (2014, Libros La Calabaza del Diablo, Chile), Última noche (2012-2013 compilación y reedición ampliada, Ediciones Liliputienses, España), Vidrio Molido (2011, compilación de obra, Libros La Calabaza del Diablo, Chile), Hospicio (2011, Ediciones Inubicalistas, Chile), Ninguna palabra, antología (2011, Pajarosló editorial, Argentina), Aire Quemado (2010, La propia Cartonera, Uruguay y Yerbamala Cartonera, Bolivia), Gran Avenida (2010, Yerbamala Cartonera, Bolivia), Aire Quemado (2009, Libros La Calabaza del Diablo, Chile), Gran Avenida (2005, Ediciones La Calabaza del Diablo, Chile), Papelitos (2002, Eloísa Cartonera Ediciones, Argentina). Ha sido incluida en las antologías Anuario de poesía de San Diego, Estados Unidos/ San Diego Poetry Annual. Border Mark (2015, coord. William Harry Harding y Olga García), Antología del Festival de poesía latinoamericana de Nueva York (2015, Urpi editores/Asociación de escritores de NY), Dejar de hacerlo (2015, Poemas: 2004-2011) (Bongo Books, D.F., México), Vita Plena, nuevos poetas de América, antología de poesía joven Chile-Nicaragua (2013, Fundación Pablo Neruda, Chile-Nicaragua), Mezcladito, selección de poesía latinoamericana (2013, Editorial Tenemos las máquinas, Argentina), Antología de poesía contemporánea chilena (2013, Editorial Hochroth,Leipzig, Alemania), Muestra chilena de poesía actual (2013, Editorial Torre de Letras de La Habana, Instituto cubano del libro, Cuba), Doce en punto, poesía chilena reciente: 1971-1982 (2012, Dirección de Literatura, UNAM, Serie Antologías, México, 2012; selección y prólogo: Daniel Saldaña París), Chilenos. Revista Literaria Luvina (2012, Universidad de Guadalajara, México), Me Urbe, brevísima antología arbitraria Chile-Venezuela (2011, Paracaídas editores, Perú), entre otras.