“El poema es un mundo en miniatura, un microcosmos”

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Entrevista a María Negroni


Experimentas mucho con los temas que abordas en tus libros, como si entraras a un depósito infinito de cosas y fueras escogiendo con una canasta en mano lo que más te atrae del universo, para luego llevártelo y hacerlo tuyo. ¿Cómo fuiste capaz de encontrar tal libertad para la creación?

El escritor italiano Erri De Luca escribió que la libertad tiene uno que ganársela y defenderla, y que la felicidad, en cambio, es un regalo.

Yo creo que en la creación literaria intervienen las dos cosas, una libertad que uno se tiene que ganar y defender, pero también los regalos que llegan solos, en la escritura misma, sin que uno los busque.

En La noche tiene mil ojos se reúnen tres libros de ensayos que atraviesan el mundo del Film Noir y de la literatura gótica. ¿A partir de qué punto relacionaste ambos universos? 

Escribí esos tres libros a lo largo de más de una década. Museo Negro, el primero, explora el imaginario gótico europeo y norteamericano del siglo XIX. Galería Fantástica sigue la deriva de esa misma estética en América Latina en el siglo XX. Por fin, el último libro de la trilogía —Film Noir— vuelve a conectar América con Europa, esta vez exponiendo las conexiones entre el cine negro norteamericano de los años 50 con la estética del Expresionismo alemán. Se recordará que los principales directores de cine alemán de comienzos del siglo XX (Fritz Lang, Siodmak, Billy Wilder, etc) emigraron por entonces a EEUU a causa del nazismo.

En cuanto a mí, no tenía el plan de escribir una trilogía. Un descubrimiento fue llevándome a otro y me entusiasmé. Me encanta desordenar el esquema convencional de que es el Sur –los países así llamados en vías de desarrollo–, el que se nutre unilateralmente de la cultura occidental. En mi caso, creo haber probado que la literatura tiene formas más democráticas de circulación y que todo se retroalimenta y vuelve a decirse, una y otra, en varios tiempos y espacios.

¿Dirías que compartes junto a Nerval, Mallarmé y el Fantasma de la Ópera un amor por las divas, las ballerinas, las muñecas, las femmes fatales y actrices de teatro?

Sí, amo el siglo XIX. Lo que me interesa del 20 no suele llegar más acá de la fecha de invención de los antibióticos.

“Un vampiro es un ser enamorado de su propio desamparo. Se aferra a lo perdido como un escudo”. ¿Dónde queda el personaje del vampiro en la actualidad?

Podría haber dicho “un vampiro es un niño-huérfano, un pequeño príncipe artista, que vive eternamente dando vueltas en torno a su propia intemperie, alimentándose, aunque parezca paradójico, de su propio dolor”. Todas esas definiciones apuntan a la orfandad y la orfandad no puede pensarse en términos de actualidad. Se trata, más bien, de una condición metafísica que compartimos/padecemos todos los seres humanos y que tiene que ver con nuestra finitud y precariedad. A mí me ha interesado pensar la figura del vampiro como una versión popular de la figura del artista. De hecho, la figura de Baudelaire, que es el primer poeta de la modernidad, con su estricto traje negro y su mirada taciturna, se parece mucho ese ícono de clase B que es Drácula. Los dos son seres errantes, nocturnos y melancólicos, dedicados con saña a dar caza a algo que se les escapa todo el tiempo y que tiene que ver con las ruinas afectivas en un caso, y con las ruinas de lenguaje en el otro.

Dada tu agilidad para moverte entre formatos y registros. ¿Cómo decides bajo qué genero literario desarrollar un proyecto particular? 

No lo decido yo. Lo decide el libro que siempre toma sus propias decisiones. Me ha pasado varias veces de partir con la idea de escribir poemas y terminar escribiendo una novela o a la inversa.

En tu obra literaria hay un interés particular por las cajitas. Desde la caja musical hasta las cajas que fabrica Joseph Cornell. La caja como metáfora y como museo mínimo que guarda sus tesoros. Cuéntame sobre esto.

De todas las cajitas que conozco, la que más me atrae es la del poema. El poema es un mundo en miniatura, un microcosmos, un espacio cerrado que facilita, por eso mismo, el vuelo de la imaginación.

¿Es traumático para el lenguaje ser traducido a otro idioma en la poesía?

No. A condición de entender y aceptar que la traducción es otra creación y que de un poema pueden existir infinitas traducciones, tantas como traductores haya.

John Ashbery dijo: “La poesía pareciera implicar un fracaso, la celebración de un estado fallido de las cosas”. ¿Estás de acuerdo? 

Claro. De hecho, utilicé esa frase como epígrafe de mi libro La jaula bajo el trapo. Contiene una idea impresionante. La poesía como celebración del fracaso, como festejo de la impotencia. Beckett expresa un concepto parecido cuando, ante el fracaso de alguien, dice: No importa. Intenta de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.

Tanto en tus poemarios como en tus libros de ensayo, aparecen personajes excéntricos. Sean ficticios (Capitán Nemo, Drácula, Barba Azul) o reales (Manuel Mujica Láinez, Baudelaire, Frederik Ruysch). ¿Cuál es la característica que se repite en cada uno de ellos que los hace ser considerados “excéntricos”?

Más que excéntricos, yo diría singulares. Son únicos. Son personajes que se mueven, piensan, actúan y sueñan tan al margen de los estereotipos convencionales que se vuelven símbolos, figuras del desacato, emblemas de libertad abismal. Eso y no otra cosa es un/a artista.

¿Crees que el lenguaje deja de ser utilitario al volverse obra literaria?

No, lo utilitario no tiene nada que ver con el arte. Me remito al dictum de Adorno: La función social del arte consiste en no tener ninguna.

María Negroni (Argentina) publicó en poesía: La jaula bajo el trapo, El viaje de la noche, Arte y Fuga, Buenos Aires Tour, La Boca del Infierno, Cantar la nada y Elegía Joseph Cornell; en ensayo: Ciudad Gótica, Museo Negro, El testigo lúcido, Galería Fantástica, Pequeño Mundo Ilustrado, Cartas Extraordinarias y La noche tiene mil ojos; en ficción: El sueño de Úrsula y La Anunciación.Obtuvo las siguientes becas y distinciones: Guggenheim, Fundación Octavio Paz, New York Foundation for the Arts, Civitella Ranieri, Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI, y Premio Konex Platino en poesía 2014. Ha sido traducida al inglés, francés, italiano y sueco. Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Buenos Aires.