Los días pasan y las formas regresan

Harry Abend sabe que las esculturas son existencias que tanto deben al cuerpo del artista como a su alma. Varios creadores se han unido a esta certidumbre y traen a este libro sus distintos lenguajes: los poemas de Raquel Abend, el ensayo de Adalber Salas, las fotografías de Bárbara Brandli, Paolo Gasparini, Luis Brito y Charlie Riera. Una y otra vez –y cada vez distintas- aparecen en estas páginas la materia y las manos. Están antes y después de las tallas del escultor que trabaja en ébano o roble, samán o ceiba; antes y después del metal ensamblado para jaulas de fuego, reyes de ajedrez y altares. Están en la lúcida, sensible escritura de Salas que las nombra y las enfrenta, reconociendo que las manos están hechas para herir la materia en un violentar que es salvar. Están en los intensos poemas de Raquel que nos recuerdan que el cuerpo del escultor –el cuerpo del padre- es memoria de taller, de golpe tras golpe, y que su consecuencia es la talla. Este libro celebra cuántas miradas y voces puede convocar la obra de arte. Y hace sentir que si la vida del escultor –aquí la vida de Harry Abend- sustrae a la naturaleza, sus formas han sido luego su mejor entrega al mundo.

María Elena Ramos