“Siempre estuve muy interesado en la realidad”

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Entrevista a Rafael Osío Cabrices


¿Cómo comenzó tu interés por el periodismo?

Siempre estuve muy interesado en la realidad, en por qué las cosas son como son, y en cómo podrían ser mejores. Me hice lector habitual de prensa en la adolecencia. Al final del bachillerato elegí Comunicación porque sentía que abarcaba mis distintas aptitudes (las que entonces creía que yo tenía), y en medio de la carrera, con las prácticas, encontré que el periodismo de prensa era el que me interesaba, porque me servía para escribir, para aprender a escribir, y para conocer el mundo.

¿Por qué escoges la crónica como medio periodístico y literario?

Por su amplitud de recursos y formatos, y por la posibilidad que ofrece a alguien que ha leído mucha ficción pero que empezó a publicar haciendo periodismo.

En tu opinión, ¿cuáles son los límites de la crónica? ¿en dónde termina la crónica y comienza el cuento?

Los límites entre la crónica y el cuento son la proporción de ficción. Cuando lo esencial de lo que cuenta ese texto es inventado, es un cuento y no una crónica.

En tus libros siempre está presente un interés particular por lo urbano. De hecho, tu blog se llama Mejor ciudad. ¿Qué buscas en las representaciones del espacio urbano? ¿Qué te impulsa a reflexionar en torno a ellas?

El que yo vivo en una ciudad y lo mismo la mayoría de mis lectores, como desde 2006, la mayoría de los seres humanos. Es en la ciudad donde nos toca, por lo común, ser personas y relacionarnos con los otros. Es en la ciudad donde hay que estudiar cómo ocurren las cosas y si se pueden mejorar.

Tu libro Salitre en el corazón, retrata una visión de la Cuba de principios del siglo XXI. ¿Qué te llevó a escribir este proyecto?

Una asignación en El Nacional, en 2001. Me pidieron ir a la isla y hacer una serie de reportajes. Tres años después, me pidieron hacer un libro de esas crónicas.

En una oportunidad dijiste: “Hacer periodismo en Venezuela es como escribir bajo la lluvia, es como tratar de escribir una actualidad que nunca deja de modificarse”. ¿Qué buscan las crónicas recopiladas en tu último libro Apuntes bajo el aguacero?

Buscan rendir testimonio y reunir preguntas en torno a varios temas, el principal de los cuales es cómo los venezolanos hemos acusado recibo de las transformaciones del país. Cómo estos años de chavismo nos han hecho sentir, vivir, relacionarnos de manera diferente. Estoy explorando ahí los matices del cambio y los matices de la percepción del cambio. Es la historia golpeando sobre las personas comunes y sobre el espacio. Y también, en esos artículos están mis ideas sobre el país, ideas que no son en absoluto originales.

¿Has considerado llevar tu escritura a otros géneros literarios?

Lo he hecho siempre: la cosa es que no publico. Solo he publicado periodismo, entre todas las cosas que he escrito, porque es lo que me parece que tiene el nivel necesario para publicarse (y la oportunidad de que alguien lo publique y además pague por eso).

¿Por qué te gusta leer? 

He leído siempre y no me pregunto por qué lo hago. Es como respirar. ¿Por qué te gusta respirar?

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

En varios al mismo tiempo, ninguno de los cuales tiene nada que ver con algo que haya publicado ahora. Estoy fajado buscando mi voz en otros géneros. Ojalá la encuentre.

Rafael Osío Cabrices (Caracas, 1973). Graduado en Comunicación Social en la UCAB en 1995, fue reportero de El Nacional y jefe de redacción de la revista Primicia. Ha dictado varios talleres de crónica y ha trabajado como periodista y editor freelancer desde 2005. Desde 2006 a 2014 coordinó la revista El Librero. Tuvo desde 2004 hasta 2012 una columna en la revista dominical de El Nacional, Todo en Domingo. Además de varios libros corporativos y de haber participado como colaborador en textos colectivos, publicó en 2003Salitre en el corazón: la vida cotidiana en la Cuba del siglo XXI(Debate), en 2006 El horizonte encendido: viaje por la crisis de la democracia latinoamericana(Debate), en 2008 La vida sigue(Los Libros de El Nacional) y en 2013 Apuntes bajo el aguacero: cien crónicas empantanadas (La Hoja del Norte en versión impresa y Cognitio Books en versión ebook).