“La poesía siempre es voz y al ser voz es eco”

547516_10151609580241930_463939977_n

Entrevista a Camila Ríos Armas


¿Qué cambió en ti como poeta entre Muralla intermedia y Ecos?

La concepción del libro como un cuerpo orgánico, con una estructura. Muralla intermedia, mi primer libro, lo veo como un poemario – en el sentido de recopilación de poemas. Por supuesto unidos por temáticas, pero que en su nacimiento no fueron concebidos bajo una estructura. Ecos es un libro diseñado. Esto es para mí la diferencia esencial. Claro, están otras, como la temática y el registro de voces.

¿Qué imágenes se desencadenan en tu imaginación cuando escuchas la palabra “eco”?

Cuevas, árboles y una serpentina blanca que se mueve de un lado a otro y no podemos tomar.

¿Recuerdas la primera vez que, de niña, descubriste este fenómeno acústico? ¿Lo que sentiste en ese momento, o en tal caso, lo que crees que pudiste haber sentido?

Mi recuerdo más viejo relacionado al eco es la lectura del cuento infantil El Rey Mocho. En ese cuento, al rey le falta una oreja pero nadie lo sabe y él decide contar su secreto en unos huecos hechos en la tierra de un bosque. En ese mismo bosque crecen cañas de azúcar y cuando la gente empieza a tocar las cañas de azúcar, lo que sale en forma de eco es su secreto.

Hay poemarios que requieren de una lectura en orden, ya que hay un hilo conductor, ¿dirías que esto pasa con Ecos? ¿hay una historia escrita?

Yo soy fiel creyente (y practicante) de la lectura desordenada de poesía. Ir leyendo en el orden que uno quiere. Sin embargo, sí creo que Ecos es un libro para ser leído de acuerdo a la estructura que fue escrito. Al menos leer cada parte (que yo llamé “eco”) en su totalidad. Pero siempre el lector puede leer como le provoque y darle su propio sentido. Ya eso se escapa de las manos de quien escribe.

Siempre esperamos que el lector entienda lo que queremos decir, aunque generalmente interpreten por sí mismos algo de lo que no nos habíamos percatado. ¿Qué esperas que descubran en Ecos?

Que se descubran a ellos mismos en alguno de esos Ecos.

¿Sientes que el Eco es una imagen que te ve con curiosidad?, ¿que intenta acompañarte como un gato callado en tus escritos?

Siento que la poesía siempre es voz y al ser voz es, al mismo tiempo, eco, proyección, reverberación. Así que de alguna manera siempre hay eco alrededor, siempre hay algo que te recuerda a otra cosa, y esos entrelazados mentales, son, para mí, también ecos.

¿Crees que hay algo de la situación actual venezolana en tu poesía?

Quizás no explícitamente pero sí creo que lo hay. Creo que es imposible abstraerse de dónde se vive. Si tengo que escoger algo de la situación actual que creo hay en mi poesía, sería dolor. Dolor como motor de la escritura. También impotencia.
También hay silencio: a veces lo que sucede me abruma tanto (por no decir consume) que me anula el impulso de escribir. Pero esos momentos de silencio también los aprecio, porque se condensan muchas cosas en algún lugar de nuestra cabeza para luego salir como marea.

¿Dirías que todos los poemas tienen su propio eco?, ¿eco porque tienen vida?

Todo poema tiene su propio eco porque cuando es leído – e interpretado por el lector – se convierte en otro poema: en el eco del poema inicial. Y así ad infinitum.

¿Has pensado en el eco como lo que resuena en cada uno de los lectores después de escuchar o de leer poesía?

Mejor no puede haber sido dicho.

¿Cómo se produce el Eco en Camila?

A través de lo visual. Los sueños que recuerdo, una fotografía que me impacte, una película, incluso una escena en la calle. Un sentimiento de dolor, tristeza, molestia, angustia, decepción, felicidad. El eco se produce con todo aquello que reverbere en mí y que genere la necesidad de escribir. De ponerlo en papel. El eco también puede ser visto como aquello que uno conoce, – y escucha o siente – pero que no es posible asir. La poesía para mí es eco porque siempre, por más que lo intentemos, será inasible.

Camila Rios Armas: nació en Caracas el 26 de mayo de 1989, tesista de la carrera de Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana Forma parte de la antología El patio del limonero, editada por El Pez Soluble y Joven Poesía Venezolana (traducida al árabe), publicada por El Perro y la Rana. Con “A dos aguas”, Camila obtuvo la segunda mención especial del X Concurso Nacional de Poesía para Liceístas 2005. En 2007 ganó con Muralla Intermedia la mención honorífica en poesía del II Premio Nacional Universitario de Literatura. En el 2012, la editorial Bid&Co publicó su segundo libro, titulado Ecos.