“Mi problema, mi poema, soy yo”

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Entrevista a Francisco Catalano


¿Por qué la poesía y no otros géneros literarios?

Esta siempre es una pregunta engañosa de contestar. Creo que la respuesta más satisfactoria a esto es la misma obra del autor, por muy poco práctica que sea esta respuesta.

¿Cómo llegaste a decidirte por un título que fuera sólo una raya?, ¿cómo lo pronuncias?, ¿de qué está dando cuenta ese título? Porque la raya puede ser una letra, un símbolo, un palo, una tachadura, un cuerpo visto de lejos, una columna, etc.

Al final del libro escribo: I” no es ni número ni letra, tampoco una imagen, mucho menos una palabra. Aunque significante, es apenas un atisbo, un balbuceo, un casi algo, si acaso. Siempre me fascinaron aquellos poetas de “un solo libro”: Whitman, Baudelaire, Mallarmé, Roberto Juarroz, etc. He tomado para mí esa noción arquitectónica. l es el título a todo lo que hago en poesía: l es mi libro entero. Es cierto que en l hay un  homenaje implícito al título de Juarroz, sin embargo Poesía Vertical siempre me pareció un título incompleto: mi título debía ser silencio, debía sonar como silencio: casi no debía ser nada; porque el nombre del silencio no es “silencio” sino un hueco sonoro: algo innombrable. Algo más explícito, sería obligatoriamente una traición semántica. ¿Cómo llamarlo?: la edición publicada en Diciembre de 2010, contiene el Libro 0 y Libro 1; la intención es ir publicando Libro 2, Libro 3, etc. Para referirse a algún poema en particular, lo más práctico sería nombrar en qué libro se encuentra el poema, ej: “En el Libro 1 hay un poema que….”; “En el Libro 0 hay unos textos que….”, etc. Claro, en esta primera edición, por ser la edición de entrada, el título es l, pero de aquí en adelante los títulos serán el de los Libros, de manera que esto se hará más claro con el tiempo.

Dentro de tu libro hay diversas modalidades para el poema. Juegas con la tipografía, con la ubicación de las palabras en la página. Es una obra repleta de desplazamientos, ¿qué busca tu poesía con esto?

Adalber Salas Hernández, en el postprólogo que hace a la primera edición del libro, dice que en esta escritura hay una “potencia y una impotencia inconmensurables”. Esa apreciación suya es muy acertada. Creo que estos desplazamientos, como los llamas, son frutos de ésa tensión. En el Libro 1 hay como una especie de fragmentación y recomposición de la voz en el texto, que yo quise diferenciar de la forma menos espectacular posible con tipografía normal, cursiva y negrita, las tres marías de Word. Creo que la conjunción de esos tres registros era la forma más completa que concebí en el momento para configurar una voz con el grosor de la experiencia total dentro del Libro 1, que es como el destello, el boom, de la poesía enfrente y dentro de mis ojos post-adolescentes, ya que esos textos fueron hechos entre el 2004 y 2005, cuando yo tenía 18 y 19 años.

Hay altos niveles de abstracción en tu libro, ¿cómo relacionas la filosofía con la obra poética?

El pensamiento para mí es algo fundamental, dentro de la poesía y dentro de todo. Pero el pensamiento asumido como un movimiento de re-unificación del hombre con el mundo que lo rodea. Mis poemas no buscan la abstracción teorética de una certeza en el conocimiento, como podría ser la finalidad de cierta filosofía. La abstracción que he querido cosechar en mi primer libro ha querido ser la abstracción de la pintura abstracta, el minimalismo o el arte óptico, de Soto, Cruz-Diez, Gego, Pollock, Mondrian o Rothko. Quizá de allí también provenga ese ejercicio de los dibujos que publiqué en el Libro 1.

En tu libro hay una breve prosa que uno podría tomar por un manifiesto, ¿cuál es la efectividad de los manifiestos literarios hoy día?

Creo que la utilidad de ése texto es ser una partida de nacimiento, una cédula, un examen de sangre de lo que escribo. Siempre que me refiero a él, digo que es un texto “tipo manifiesto” porque no pretende dos cosas claves que todo manifiesto suele pretender: oponerse a una estética proponiendo una nueva y establecer un programa a ser cumplido. No me interesa quemar a nadie con lo que hago, ni pretender que es “la nueva forma” de la poesía. Mi problema, mi poema, soy yo: ¿qué hago conmigo? Y eso ya es suficiente o demasiado. Por esta misma razón, no pretendo auto establecerme un programa a cumplir. Yo no prometo nada, ni a mí ni a los demás. Prefiero quedarme con la sorpresa de la práctica e ir encontrándome las formas en el camino.

Tú te encargaste de la edición de tu libro, ¿cuáles son las ventajas y las desventajas que encuentras en la ediciones de autor?

Me parece que la mayor ventaja que uno tiene al editar su propio libro es la libertad creativa de confeccionar tu propia edición y poder ver cómo funciona el mercado editorial desde adentro. No estar amparado por una editorial, te guste o no, te hace sospechoso. Pero es como un vaso a la mitad: medio lleno para los que vemos una oportunidad en la autoedición de extender la personalización de nuestro proyecto, y medio vacío para quien quiera simplemente dedicarse a escribir y más nada. Como todo lo demás en literatura, es una decisión que debe venir del autor como una disposición personal.

La trayectoria de tu libro ha estado acompañada de unos eventos que llamas REVITALES, ¿cómo se vinculan estos performances a tu obra poética?

He llamado REVITAL a mi planteamiento personal sobre un recital de poesía. Siempre me ha encantado recitar. Sin embargo, muchas veces he sentido que algo falta en las presentaciones de poesía, siento que hay algo en el proceso de recitar poesía de una forma tradicional que no se corresponde con la experiencia de los textos y que muchas veces va en detrimento de los poetas y los poemas. He sentido que debe haber una mejor transmisión del mensaje poético en los recitales. Esa transmisión de la fiebre de la poesía, ese contagio especial dentro del aparato comunicacional que es el recital, para mí es el contagio de la vida que se entrecruza entre el poema, el que lo dice y quien lo escucha. El recital de poesía es una encrucijada donde se pone de manifiesto la vitalidad encerrada en la escritura, para ser revivida sobre la página en blanco de la puesta en escena de la vida. Un recital de poesía es una oportunidad de hacer acto la palabra del libro, y mediante ese acto vital, revitalizar a quien escucha el recital, a quien dice su palabra y, claro, revitalizar a la lectura misma. De allí su nombre, por eso mis recitales personales no son recitales, sino REVITALES.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

El proyecto principal es la escritura de mi tesis de grado de Letras, que será un libro ensayístico sobre la poética de Roberto Juarroz. Igualmente corrijo mi próximo libro de poemas y preparo el REVITAL 2013. Todo lo anunciaré por mi twitter: @catalanofran.

Francisco Catalano (Caracas, 1986). Lic. en Comunicación Social y tesista de la licenciatura en Letras, donde investiga la Poesía Vertical de Roberto Juarroz; ambas en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas (UCAB). Ha publicado en Caracas de manera independiente el Libro 0 y Libro 1; la primera entrega de su obra poética que consta de un solo volumen de poesía, titulado: l (Caracas; 2010). Sus poemas se encuentran en las antologías: 4M3R1C4 2.0: Novísima Poesía Latinoamericana, que saldrá este año (Universidad de Nuevo León y Bonobos, Monterrey; 2013); Voces Nuevas 2005-2006 (CELARG; 2007); y La Imagen, el Verbo (UCAB; 2006). Además ha sido reseñado en distintos periódicos y revistas, digitales e impresos, como El Universal, Tal Cual, Las Malas Juntas y Círculo de Poesía. Ha participado y organizado distintos recitales en Caracas desde el año 2005 y fue parte de los talleres literarios del poeta Armando Rojas Guardia, el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) y la UCAB de Caracas.